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Cuando alguien nos llama, empezamos a existir. / Por: Víctor H. Palacios Cruz

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Dedicado con ternura a nuestro Benjamín que,  aún dentro de su bellísima mamá,  ya escucha mi voz llamándolo. (La imagen es un fotograma de la película francesa  Le petit prince -Mark Osborne, 2015-  basada en el célebre relato de Antoine de Saint-Exupéry.) En 1799, al pie de los Pirineos franceses, “tres cazadores atrapan un animal en el instante en el que, abandonando las bellotas recogidas, procuraba huir trepando por un árbol. Llevado al pueblo la sorpresa es total, el animal resulta ser un hombre, un cuerpo de unos once años, sucio, descuidado, marcado por desgarramientos y desolladuras, completamente cubierto de cicatrices que parecen ser la huella de terribles combates con las fieras”. Añade Constantino Carvallo (en su libro Donde habita la moral ) que, aun bajo los expertos cuidados del doctor Jean Itard, a lo largo de los años aquel muchacho no llegaría a mostrar una conducta reconociblemente humana: sin voz ni memoria, mirada incapaz ...

El irresistible encanto de Michel de Montaigne

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Mi lectura de unas páginas entusiastas y devotas que el habitualmente irreverente e iconoclasta Michel Onfray dedica a Michel de Montaigne -en su libro Contrahistoria de la filosofía II -, me animan a compartir aquí el inicio de uno de mis trabajos sobre la singularidad ecuménica, socrática, serena y sonriente del autor de Los ensayos . Se trata de un artículo publicado por la revista de teoría política Foro Interno , de la Universidad Complutense (Madrid, España). La versión completa se obtiene en este link  http://revistas.ucm.es/index.php/FOIN/article/view/50382/46814 . La imagen recoge una conferencia sobre Montaigne que pude impartir en Lima hace un tiempo. A poco de nacer, Michel de Montaigne (1533-1592) ─nacido en el castillo que su padre Pierre Eyquem heredó de sus ancestros─ fue enviado a la casa de unos leñadores que trabajaban al servicio de las propiedades familiares. Contra lo acostumbrado por la nobleza de su tiempo y por órdenes de su progenitor, el pequeño...

Un elogio de los viajes. / Por: Víctor H. Palacios Cruz

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Sierra de Morropón (Piura). Fotografía:Víctor H. Palacios C. En vísperas de la partida a un destino que la mirada de mi esposa sin duda multiplicará -pues "ver juntos es ver más"-, comparto una pequeña interpretación teórica pero también testimonial de la estimulante e imprevisible experiencia de viajar. (Fotografía: Víctor H. Palacios C.) Un elogio de los viajes     Según Martin Buber, vivir demasiado en la muchedumbre nos diluye y vivir demasiado en el interior nos distorsiona. O disipamos la individualidad ―el ser mundo para uno y para otros, como quería Rilke―, o la magnificamos al precio de perder la realidad. Nada libra al yo de sus propios tormentos como salir de sí mismo. Ocurre que hay dos fuerzas supremas en nuestro tiempo y las dos tienden hacia la soledad: la suplantación de la realidad por su impalpable posesión en las virtualidades de la tecnología. Para qué salir, para qué movernos y buscar: todo queda al alcance de un leve click . En segun...

El loco Clarivo / Por: Víctor H. Palacios Cruz

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Un texto de El polvo de las sandalias , mi libro de personajes, lugares, encuentros y caminos. La historia se la debo a un relato contado por mi papá -Higinio Palacios Sullón- en una inolvidable velada con amigos. El loco Clarivo Hay locos ilustres, recordables, ingeniosos. Algunos que conmueven con el origen de su insania; otros que estremecen con la tragedia en que terminan. Unos que alegran con la ocurrencia extravagante que pone el único acento sobre la línea de nuestra rutina. Otros que, en cambio, aterran con una agresividad que los demás rehúyen o provocan, aumentado con ello su soledad y su desvarío. Cada barrio que se precie tiene su loco, ese cometa del espacio que atraviesa, anómalo, la órbita que trazan los caminos de los sanos transeúntes. Aquel que ríe cuando los demás lloran; aquel que habla cuando los demás callan; aquel que camina cuando los demás, conformes y cansados, duermen en sus camas ordenadas. Hubo, a propósito, un orate inolvidable que vivi...

La infancia y el amor de los padres. Constantino Carvallo

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Diario educar y Donde habita la moral son dos libros del filósofo y educador Constantino Carvallo -fundador del colegio Los reyes rojos, en Barranco- que justifican que se lo deba tratar como uno de los escritores peruanos más notables de los últimos tiempos. La literatura es por encima de todo (la historia, el mensaje, etc.) el arte de la palabra, sin que cuente el género o la opción inclasificable (como las Prosas apátridas de Ribeyro). Lo extraordinario es que Carvallo une a su prosa robusta y elegante, una incitante reflexividad, la franqueza descarnada, la pasión vocacional, la ternura y la calidez. Aquí, dos pequeñas muestras de su mirada de la infancia. I “Hace unos meses veía a mi hija de 3 años jugar con unas amiguitas dentro de una casita de plástico. Ella miraba hacia todos lados con cierta incomodidad. Parecía buscar algo. De pronto me vio y salió corriendo hacia donde me encontraba. Pensé que me daría un abrazo y se quedaría a mi lado. Pero no. Estiró su m...

Una pequeña historia de Navidad (de Eduardo Galeano)

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En El libro de los abrazos (México, Siglo XXI, 2003, p. 58), el uruguayo Eduardo Galeano dejó esta breve historia que salta a la mente cada vez que se ve a un niño solito y tan pequeño por la calle. Cerrando los ojos un instante sobre la mesa navideña y familiar, los abrazaremos largamente a todos. "Nochebuena" Fernando Silva dirige el hospital de niños, en Managua. En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar. Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo quedaba en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón: se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba detrás. En la penumbra, lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedía permi...

El fuego de todo maestro / Por: Víctor H. Palacios Cruz

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Declina el año académico. Agitación en aulas y pasillos, angustias solitarias y euforias compartidas. En este artículo, publicado originalmente por el diario El Tiempo de Piura hace unos años, intento ponderar el maravilloso oficio de enseñar, entre el balance personal, la responsabilidad abrumadora, el asombro y la esperanza. (Imagen: pintura de Albert Anker "Escuela de pueblo de 1848", obra de 1896) A mis padres, parientes y a todos los que aman enseñar             Singular el caso de Sócrates. Uno de los filósofos más citados en la historia no escribió un solo libro. También un ateniense acusado de enseñar ideas peligrosas que jamás cobró una moneda por clases que además nunca dio. Preguntaba y discutía al aire libre buscando el saber en respuesta a un mandato que consideraba sagrado. Delante de jóvenes que lo seguían sin haberlos llamado, quería entender por qué el oráculo de Delfos había declarado que era el más...