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Cuando sea grande quiero ser como mis hijitos pequeños (Juegos y diferencias entre mis niños). / Víctor H. Palacios Cruz

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Benjamín y Patricio, verano 2026.   Benjamín, de seis años, dice que las cubiertas de muchas viviendas en ciertas ciudades del norte de Europa, tal como vemos en la imagen de un libro, son altas y apuntadas “para que la nieve que cae pueda resbalar fácilmente y no se amontone sobre el techo, porque si no lo hunde”. Patricio, de cuatro años, se puso a ayudar a un vendedor de verduras empujando unas jabas repletas de pepinillos, exactamente detrás de mí mientras yo terminaba de pagar una pechuga de pollo y una plancha de treinta huevos. Al voltear para asegurarme de que estuviera bien, de pronto lo vi correr hacia mí blandiendo en lo alto un pepinillo grande y fresco gritando: “¡Papá, me han pagado mi trabajo!” La familia entera de aquel puesto del mercado me saludaba a lo lejos sonriendo enternecida. Benjamín es espigado y de rostro alargado; Patricio, corpulento y de rostro redondo. El primero es más cauteloso y gradual en sus movimientos; el segundo, más ágil y avezado. En alg...

¿Por qué el individualismo es científica y filosóficamente una aberración? / Víctor H. Palacios Cruz

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  * Las imágenes corresponden a fotografías de Dorothea Lange (1895-1965), célebre por su registro humanista de las consecuencias de la Gran Depresión norteamericana. Sin posibilidad alguna de defensa, una mujer y un hombre que ejercían su derecho a la protesta fueron tiroteados por agentes policiales (en Minneapolis, EE. UU.) en el curso de unas redadas antimigratorias que acataban una orden presidencial. Sin duda, la orden de quien parece estar ajustando cuentas con todo aquello que su frívola crianza le enseñó a despreciar. Migrantes, adversarios ideológicos, gentes con otros credos u opciones sexuales, poblaciones desfavorecidas y hasta rivales de negocios que son, para él, “gente mala” que merece el rechazo y, llegado el caso, el exterminio. Un comportamiento que ha encontrado, eso sí, un entorno perfectamente preparado para la materialización de sus delirios. Las matanzas de judíos, protestantes, católicos, comunistas y tribus de distintas etnias a lo largo de la historia n...

La filosofía como reconciliación con la fragilidad humana / Víctor H. Palacios Cruz

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Autorretrato de Van Gogh.     A mis estudiantes de filosofía de este verano de 2026   I.                    La filosofía y la tristeza Un tal Hudson, según Borges, escribió que “muchas veces emprendió el estudio de la metafísica, pero que siempre lo interrumpió la felicidad” (2002b, 214). El reverso de tan original confesión admite, al menos, dos posibilidades. Primera, la afirmación implícita de que vivir –más aún, vivir bien– y, de otro lado, estudiar, investigar y pensar son dos facetas de la existencia incompaginables entre sí. Segunda, la intuición de que el inicio de la reflexión proviene de una ausencia duradera o permanente de felicidad. Esta segunda hipótesis se aviene bien con la idea de Jean-François Lyotard sobre la filosofía como un pensamiento que “nace a la vez que algo muere” (1996, 119-120). En contra de la noción clásica del asombro como resorte del pen...