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La filosofía de León XIV en la encíclica Magnifica humanitas / Víctor H. Palacios Cruz

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* Todas las ilustraciones de esta publicación son reproducciones de obras del pintor Wassily Kandinski.  La filosofía: historia, cambios y malentendidos Todas las disciplinas son para quienes no tratan con ellas algo distinto de lo que son para quienes las profesan. Así también, del filósofo he oído decir que es un coach motivacional, un intelectual amargo y pesimista, un erudito enrevesado o una persona que se dedica a la meditación. La disparidad sobre qué es en verdad la filosofía involucra también a los filósofos que, a lo largo de los siglos, no han hablado siempre de lo mismo y, cuando lo han hecho, han sostenido arduas discordias irresueltas. Así lo creyeron primero Descartes, que juzgó que había que reformarla para que imite la certeza unánime e inmutable de las matemáticas (1999); y luego Kant, para quien solo las ciencias naturales son verdadero conocimiento, en tanto que la filosofía es solo un ejercicio especulativo, aunque irresistible (2007). La filosofía se ha...

Mi alumno que lloraba a solas en un baño / Víctor H. Palacios Cruz

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  J. es uno de los estudiantes que más recordaré toda mi vida. No obtuvo el promedio más alto de su grupo, ni siquiera intervenía en clase aportando ideas. Es más, no llegó a aprobar la única asignatura en que coincidimos. ¿Por qué digo entonces que, dos años después, lo recuerdo mucho y seguidamente? El semestre tenía cuatro unidades. Al concluir la primera de ellas sacó una calificación baja y preocupante. Otros chicos recibieron la misma noticia y desaparecieron de las clases, faltando aún las tres cuartas partes del camino. En cambio, J. volvió la siguiente clase. Se acercó a mi mesa, me dio la mano y me miró sonriente: “Profesor, le prometo que voy a esforzarme más en adelante”. No tenía por qué decirlo, pero vi en su gesto una honradez y una determinación que me conmovieron. Y a lo largo de todo lo que quedó de asignatura, J. honró su palabra. Siempre sentado en los primeros lugares, puntual y esmeradamente atento. Incluso empezó a colarse en otra de mis aulas donde tenía...

Las casitas de Ana Luisa Castro, una novela de amor y dolor / Víctor H. Palacios Cruz

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Willy en 2021, "inventor de las casitas".   * Imágenes cedidas gentilmente por la autora.   Admito que soy un lector, como decía Borges, “hedonista”. Espero mucho del relato y de las ideas de un autor. Y espero lo mismo o aún más de su escritura. Si bien ambas cosas – “formas y conceptos”, diría Julio Ramón Ribeyro – pueden llegar a adquirir en ciertos casos la altura de lo indisociable. Pienso que lo esencial de la literatura se sitúa no en el trazo de la trama ni en la técnica de composición ni tampoco en el pensamiento que la inspira. Si “literatura” viene del latín littera (escrito o letra), entonces ella no podría ser sino el “arte de la palabra”. Ni más ni menos. Y ello a despecho de que las palabras cuenten algo carente de interés, novedad o congruencia. Para mí, hay literatura en cualquier conjunto de palabras que surquen el aire o queden impresas. Sea el tramo de una conversación, una parte o la totalidad de un discurso, un artículo de opinión, la leyenda de u...

Mi vecino y mi abuelo. Dos lecciones de convivencia en la disparidad / Víctor H. Palacios Cruz

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  Don Antonio Rumiche Ayala A mis 16 años obtuve el primer premio de un importante concurso de poesía juvenil. En el jurado figuraban poetas ahora venerables como Antonio Cisneros, Javier Sologuren y Abelardo Sánchez León. Fue la primera vez que aparecí en la televisión entrevistado en un noticiero de mi ciudad. Me felicitaron calurosamente, además de mis padres por supuesto, profesores y compañeros de colegio. Pero la felicitación, diría la celebración más significativa que recibí me vino de las manos de mi vecino, don Antonio Rumiche Ayala. Historiador, maestro y director de la Casa-Museo Miguel Grau de Piura, que había escrito un largo artículo mecanografiado en que comentaba generosamente mis versos y hablaba de mi prometedora carrera como escritor. Yo visitaba de vez en cuando su casa, frente a la mía, para jugar al ajedrez con un hijo suyo y amigo del barrio. Aquellas visitas me permitieron acceder a la biblioteca de don Antonio, con sus largas y bellas vitrinas de madera...