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Benjamín y la filosofía como un “amar no saber” / Víctor H. Palacios Cruz

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Pies de bebé. Pintura de Graciela P. Brizuela. El amor paterno no puede explicarse. Tampoco callarse. De nuevo descubro que una inabarcable invisibilidad da esplendor a la superficie de lo visible. Aquí un texto de hace unas semanas para celebrar el medio año del nacimiento de mi hijo. Seis meses de asombros que hacen amar la vida y el mundo donde todo esto sucede, y de crecimientos que sobre todo acontecen dentro de uno mismo. Te acaricio y no te toco. Miro en tus pequeños ojos vivos y sé que no te alcanzo. Sé que ríes con ciertas palabras que escuchas y con las cosquillas que te hago, que sonríes mirando a mamá y a papá y a otros que te miran y sonríen. Pero en realidad no sé qué ocurre dentro de ti cuando sonríes. ¿Y por qué tanta sonrisa, tierno Benjamín? ¿Qué clase de arte hizo tu cuerpo con todas las veces que mamá y yo bebimos cafés, charlamos de libros, contamos chistes o tristezas, escuchamos música y caminamos de la mano hasta más allá de donde llegamos cada vez...

“Si esto es un hombre”. Primo Levi: sobrevivir a un campo de concentración / Por: Víctor H. Palacios Cruz

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Fotografía de Francisco Boix en un campo de concentración de Mauthausen. Primo Levi (1919-1987) fue un militante italiano antifascista que en 1943 fue capturado por las fuerzas de Mussolini y entregado a los nazis por su identificación de judío. Recluido en el campo de Monowitz, anexo a Auschwitz, Levi fue uno de los 20 sobrevivientes entre centenares de cautivos. Dos años después de su liberación en 1945 publicó Si esto es un hombre , el primero de sus libros que abordan el horror de lo vivido, y uno de los testimonios más indispensables y lúcidos sobre la degradación y la dignidad. Cuarenta años más tarde, se arrojó por unas escaleras en un todavía confuso acto de suicidio. El solo título Si esto es un hombre sugiere un crudo examen de la destrucción deshumanizante que sufrieron la víctimas del odio nazi, mayormente a causa de un antisemitismo que, como recordó Hannah Arendt, tuvo sus resortes en las interpretaciones seudocientíficas del evolucionismo en el siglo XIX así...

“Lo esencial es invisible a los ojos” (El principito) o la importancia de los secretos. / Por: Víctor H. Palacios Cruz

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Fotograma de la película animada El principito (M. Osborne, 2015). El principito se publicó por primera vez en 1943 en Estados Unidos. En Francia salió a la luz en 1946. Desde entonces se ha traducido a más de 250 lenguas. Es uno de los libros más vendidos de la historia. Sin embargo, no fue concebido solo para niños. Más bien se sirve de finas y ya célebres alegorías para construir una crítica humanista del burocratismo y el industrialismo de la sociedad occidental. En el célebre capítulo XXI de El principito dice el zorro: “lo esencial es invisible a los ojos”. Desde el amanecer de la humanidad y más aún a partir de la decisiva conquista del fuego, la luz simboliza el conocimiento, la presencia de las cosas y nuestra relación con ellas. “Luz” y “visibilidad” originan distintos vocablos que designan algo preciado y superior (aclarar, alumbrar, luminoso, lucidez, evidencia), del mismo modo que sus antónimos refieren lo desconocido, reprobable o terrible (oscuridad...

La maravillosa multiplicidad funcional de las manos / Por: Víctor H. Palacios Cruz

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La incredulidad de Santo Tomás, óleo de Caravaggio (1602). Infinitamente móviles, íntimas y distantes, las manos compiten con la expresividad del rostro. Ellas gesticulan, manipulan, moldean, comunican, dicen querer y además quieren de verdad. Ellas golpean o acarician, miden y reconocen, maldicen o bendicen. Y también juegan y encarnan personajes e historias. Según Aristóteles, el humano es un ser inteligente porque está dotado de manos. La representación de la mano acompaña el alba de la historia, como prueban pinturas como las de una cueva del sur de Francia (Chauvet Pont D’Arc) de hace treinta mil años; y otra descubierta en la isla de Sulawesi entre el sureste asiático y el norte de Australia, diez mil años más antigua que la anterior. Imágenes en las que se adivina a un ser balbuciente que contempla los bisontes, alces y mamuts que salen de las manchas de sus dedos, de repente distraído por la sombra que su mano proyecta sobre una pared alumbrada por antorchas. Las m...