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Apps para no ser uno mismo / Por: Víctor H. Palacios Cruz

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Una reflexión sobre la reciente versión de FaceApp que, mediante filtros, permite el envejecimiento del rostro a partir de una fotografía. Una aplicación exitosa y masiva que, sin embargo, provoca un debate sobre la protección de los datos personales y también sobre las ambivalencias de la hipermodernidad digital. A través de diversos recursos y apps , un dispositivo electrónico permite editar una fotografía propia o ajena añadiendo retoques, gráficos, distorsiones y filtros de rejuvenecimiento, belleza y cambio de sexo. En 2017 apareció FaceApp , una función que envejece el rostro a partir de una fotografía y cuya versión mejorada acaba de provocar una explosión de fotos de gente famosa o no, mientras en voz baja algunos especulan sobre los efectos indeseados de su instalación en un celular, por ejemplo la captura de información privada por parte de la firma rusa dueña de la tecnología. Dice Byung Chul-Han: en las cárceles de los Estados totalitarios a un inocente se ...

Julio Ramón Ribeyro: la felicidad de lo imposible / Por: Víctor H. Palacios Cruz

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Caricatura de Manuel Loyza. Somos una sociedad enloquecida por el éxito. Los productos del mercado compiten con sus precios y diseños; la gente con sus tretas y ansiedades. La educación es cómplice de este fomento del yo a costa de lo común. Pero a menudo el fracaso prueba no el error, sino la grandeza de lo anhelado. Solo se llenan los mediocres. El fracaso en los personajes de la obra de Ribeyro revela la tristeza, pero también la lucha, por tanto una pasión por la vida. La felicidad del camino mismo. Aquí un homenaje al Flaco Entrañable a 90 años de su nacimiento y 25 de su partida. “En todas las cosas hay una fisura, y es así como entra la luz”. Leonard Cohen Para Julio Ramón Ribeyro, la literatura es un medio incompleto pero indispensable en la relación con lo exterior. Las ideas y las costumbres no tienen por qué prometer el dominio de la totalidad; ellas permanecen abiertas, provisionales, en la certeza de una inmensidad que sobrepasa al individuo que ...

El selfie: una breve historia de la individualidad / Por : Víctor H. Palacios Cruz

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Un selfie ocasional y divertido no tiene importancia. La adicción al selfie , en cambio, es el síntoma de una mezcla explosiva de exaltación de la imagen, competitividad exitista, consumismo desapegado, cuestionamiento del cuerpo, ductilidad digital, inseguridad personal y debilitamiento de los lazos colectivos. Una mezcla que caracteriza a nuestra era “adolescente”. La construcción moderna del yo En 1336, en el ocaso de una cultura que eludía la representación de la naturaleza y del cuerpo; en que no existían los retratos ni se leían las firmas de los artistas de las tablas pintadas y las catedrales; Francesco Petrarca ascendió al monte Ventoux, al sur de Francia, sin otro propósito que “contemplar un lugar célebre por su altitud”. Habiendo alcanzado la cima –cuenta en una carta a su padre –, abrió al azar un libro de San Agustín y dio con este pasaje: “y van los hombres a admirar las cumbres de las montañas, los cauces de los ríos, la inmensidad del océano, la órbi...

Enseñar es estar juntos para aprender a estar solos / Por: Víctor H. Palacios Cruz

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Acuarela de Cj de Silva (2013) La calidad de una sociedad es la calidad de sus maestros. Aún no rompemos en el país el círculo vicioso de un oficio mal entendido y mal remunerado, que desanima a los talentos y deja las aulas en manos a menudo indignas que explican el desprestigio que, finalmente, lleva a una parte de la sociedad a persistir en su desdén de esta profesión. Aquí un homenaje a los buenos maestros y, en especial, a mi padre en quien enseñar –desde sus inicios en la Piura andina y rural– siempre fue una vocación, un arte y un gozo contagiante. A Higinio, mi padre y mi primer maestro             Era pequeño, cabía en los brazos de mi padre, y él me sentó una noche en la amplia cama de su cuarto para pedirme que le contara una historia que yo mismo pudiera inventar. Recuerdo que empecé a hablar de un monstruo y que decía “y luego”, “y luego, “y luego”. Con sumo tacto, de pronto, mi papá se introdujo...

Zobeida, una de Las ciudades invisibles de Ítalo Calvino

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(Lamento no haber dado con la autora o el autor de esta ilustración.) Es injusto que la novela, el cuento y la poesía sean los únicos géneros que convaliden la grandeza de una obra literaria. El diario, la correspondencia, el aforismo o textos inclasificables como Las Prosas apátridas de Ribeyro, El spleen de Paris de Baudelaire, los escritos experimentales de Georges Perec o Las ciudades invisibles de Ítalo Calvino representan formas propias, distintas y no menos estimables en el “arte del decir” que es la literatura en esencia. Exigir novelas, por ejemplo, a un autor para reconocer su trabajo supone ceñir la escritura a un cauce prestablecido (aun con toda la flexibilidad adquirida en el tiempo) que no admite otras posibilidades –inagotables en realidad– de expresar un ejercicio del lenguaje o una mirada del mundo, que justamente tienen su encanto en que responden a una sensibilidad individual e irrepetible. Las ciudades invisibles (1972) reúne una serie de urbes fi...