La filosofía como reconciliación con la fragilidad humana / Víctor H. Palacios Cruz
Autorretrato de Van Gogh. A mis estudiantes de filosofía de este verano de 2026 I. La filosofía y la tristeza Un tal Hudson, según Borges, escribió que “muchas veces emprendió el estudio de la metafísica, pero que siempre lo interrumpió la felicidad” (2002b, 214). El reverso de tan original confesión admite, al menos, dos posibilidades. Primera, la afirmación implícita de que vivir –más aún, vivir bien– y, de otro lado, estudiar, investigar y pensar son dos facetas de la existencia incompaginables entre sí. Segunda, la intuición de que el inicio de la reflexión proviene de una ausencia duradera o permanente de felicidad. Esta segunda hipótesis se aviene bien con la idea de Jean-François Lyotard sobre la filosofía como un pensamiento que “nace a la vez que algo muere” (1996, 119-120). En contra de la noción clásica del asombro como resorte del pen...