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Despedida, una pieza teatral de Francisco Echeandía y Luis Ecce / Víctor H. Palacios Cruz

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  “Alejandro, después de muchos años, regresa a la casa del abuelo para recoger una caja y una silla. Al encontrarse con la casa le despiertan vivencias familiares y de su barrio que lo llevan a reflexionar sobre la memoria personal y colectiva”. Con estas palabras se anuncia, en el impreso gentilmente entregado a los espectadores, la puesta en escena de Despedida , que tiene el texto y la dirección de Francisco Echeandía, la dirección de arte y la música de Luis Ecce y la actuación de Gianfranco Mejía, todos talentos lambayecanos, si bien Luis Ecce colabora desde París. Acudí a la función del día 13 de diciembre en la sede, sobre la avenida Luis Gonzales, de la institución pública que tiene en la ciudad de Chiclayo el edificio más hermoso – con su serena presencia de vieja casona – y el nombre más abominable: Dirección Desconcentrada de Cultura, que nos arroja al oído toda su aparatosidad burocrática. Sé que nadie me hará caso, pero una institución como esta debería tener un n...

Elogio y nostalgia del pasillo. Recuerdos de la casa de mis padres / Víctor H. Palacios Cruz

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  Acabados los juegos oscurece, llega el frío y mi hijito de seis años se cambia de ropa para acostarse a dormir. Justo cuando acaba de ponerse la parte superior de su pijama, de pronto se detiene. Mira el pantalón corto que aún tiene puesto y dice: “Soy el día y la noche”, y mirándome se ríe y yo le miro la cara adorablemente irradiada por una mezcla de astucia y poesía. Las habitaciones y las casas son también prendas que uno se pone para estar en el mundo o para volver del mundo. Invisibilizadas por la costumbre o porque sentimos que han estado allí siempre, incluso antes del fin de los dinosaurios, no se libran sin embargo de la mirada recreadora de los niños, esa que ve una guitarra en un rastrillo de plástico o una inmensa nuble blanca en la sábana que cuelga de la azotea levantada por el viento. Así también veía yo el patio de la casa de mis padres donde viví la mayor parte de mi vida. Patio que en realidad era solo un pasadizo que permitía acceder directamente a la coci...

Sobre la igualdad: una discusión económica y filosófica (T. Piketty y M. Sandel) / Víctor H. Palacios Cruz

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  Dos gigantes de distintas edades, procedencias y especialidades se encuentran. Thomas Piketty (1971) doctor en economía formado en Francia, y Michael J. Sandel (1953), un filósofo norteamericano experto en ciencias políticas. Ambos coincidieron en mayo de 2024 en París y sostuvieron una larga conversación de la que el libro Igualdad. Qué es y por qué importa es una transcripción muy asequible al público general. Piketty se presenta a sí mismo no como economista, sino como un historiador de la economía entendida en su relación con la moral y la política; Sandel, por su parte, ha escrito ensayos notables sobre temas sociales e incluso sobre el impacto de la ingeniería genética en el campo ético y antropológico. A ambos los reúne la misma mirada humanista. Una mirada humanista y social (alejada del comunismo) que libera al ser humano de su secuestro por parte del modelo individualista neoliberal (ese que exaltaba Margaret Thatcher declarando aberraciones como que “no existe la so...

Ser profesor y querer llenar el cosmos / Víctor H. Palacios Cruz

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De muy pequeño soñaba con ser locutor de radio. Alguien que, desde la soledad de su cabina y con voz modulada, presentara las canciones más hermosas o relatara los partidos de fútbol más memorables. Cuando fui juntando mis primeras clases de filosofía, me di cuenta de que en realidad estaba realizando mi sueño. Desde mi lugar yo presentaba las composiciones más bellas de los filósofos de todos los tiempos y las maniobras más electrizantes de sus pensamientos, así como las contiendas más notables entre sus teorías. Y mi audiencia escuchaba quieta y devotamente y, si cerraba los ojos, debía imaginar a un locutor más apuesto detrás de la voz que yo esmeradamente entonaba delante de un micrófono imaginario.   De menos pequeño yo soñaba con ser futbolista y con realizar las jugadas más espectaculares y meter los goles más ovacionados por las tribunas de los estadios de medio mundo. Cuando fui juntando semestres dando clases de filosofía, me di cuenta de que en realidad estaba re...

Las evaluaciones y los días: sobre las emociones de mis estudiantes universitarios / Víctor H. Palacios Cruz

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S/t. Créditos a quien corresponda.   Aún recuerdo la primera de mis calificaciones en la universidad, hace tantos años. Un inusitado 08 que golpeó el orgullo de mis cómodos antecedentes colegiales y preuniversitarios. Un espolón que perforó de parte a parte el casco del crucero de mi soberbia insumergible. Incluso recuerdo que sentí cólera y una vaga sensación de injusticia por el hecho de que las dos chicas a las que había explicado los mismos temas de esa evaluación obtuvieron notas mejores que la mía. El punto de la vida en que ahora me encuentro habría sido otro, sin duda, si entonces no hubiera tomado la decisión que tomé, guiado por una luz que no sabía desde qué lado me alumbraba. Busqué a mi profesora de aquella asignatura de Introducción a la filosofía. Me recibió en su despacho, me escuchó serenamente y me explicó línea por línea cada uno de mis fallos. Faltas no tanto de conocimiento sino, más bien, de interpretación de las preguntas y de estrategia en la escritura de ...

Mis hijos y la invención de la pintura / Víctor H. Palacios Cruz

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Benjamín construye con bloques de Lego máquinas, edificios, puentes, dirigibles, cohetes y otros artificios. Ahora comprendo que con sus manos intenta de ese modo que perdure lo que pasa por su mente. Que lo construido con material de plástico y color fije en el orden de lo real aquello que en la imaginación impalpable se va más rápido aún. Pero como luego debe reutilizar esos mismos bloques, ya que no tiene infinitos, para realizar otro proyecto al día siguiente, entonces me pide que fotografíe aquello que va a desarmar. Aquello en lo que puso tanta ilusión y de lo que se despide sin drama ni melancolía. Y como sabe que   las fotos se quedan en una memoria tecnológica que no tiene delante de sus ojos todo el rato, se pone de inmediato a hablar de lo que ha hecho, a jugar conmigo contando una historia, y cuando salimos, por ejemplo a un mercado, les cuenta a la señora que vende choclos o a la que vende fruta o a los niños que corretean entre los puestos de verduras lo que ha cons...

Celebración de las aulas (Todo cae y algo se pone a volar) / Víctor H. Palacios Cruz

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  Durante mis clases filosóficas, dos alumnos de arquitectura manipulan plastilina sobre la mesa mientras escuchan con absoluta atención y levantan la mano para contar una idea. Otro estudiante realiza, sobre sus apuntes, un dibujo encantador que recrea a “El hombre de Vitruvio” de Da Vinci que veíamos sobre el ecran del aula. Una alumna en una esquina de su mesa escribe aplicadamente con un lápiz como el que yo usaba de niño en la escuela, sobre un papel donde ha añadido también el dibujo de una casita. Fijándome en todo ello, digo a mi aula que hacer esta clase de pequeñas cosas es en realidad efectuar un acto de resistencia. Una lucha sencilla y silenciosa, pero decisiva, que puede incluso llegar a decidir cómo seremos los humanos en el futuro. En el curso de nuestro largo proceso de adaptación a una esfera digital irreversible, creciente e invasiva, suspenderla por un momento y ponernos a manipular objetos, a mover los dedos de las manos y con ellos hasta la última de las vér...