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Zobeida, una de Las ciudades invisibles de Ítalo Calvino

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Es injusto que la novela, el cuento y la poesía sean los únicos géneros que convaliden la grandeza de una obra literaria. El diario, la correspondencia, el aforismo o textos inclasificables como Las Prosas apátridas de Ribeyro, El spleen de Paris de Baudelaire, los escritos experimentales de Georges Perec o Las ciudades invisibles de Ítalo Calvino representan formas propias, distintas y no menos estimables en el “arte del decir” que es la literatura en esencia.
Exigir novelas, por ejemplo, a un autor para reconocer su trabajo supone ceñir la escritura a un cauce prestablecido (aun con toda la flexibilidad adquirida en el tiempo) que no admite otras posibilidades –inagotables en realidad– de expresar un ejercicio del lenguaje o una mirada del mundo, que justamente tienen su encanto en que responden a una sensibilidad individual e irrepetible. Las ciudades invisibles (1972) reúne una serie de urbes ficticiamente atribuidas a los relatos de Marco Polo en la corte del Kublai Kan. La descrip…

¿Para qué enseñar filosofía en la universidad? / Por: Víctor H. Palacios Cruz

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En tiempos de un desvío administrativo, pragmático, cosmético y lucrativo en el rumbo de las universidades y, más aún, de una sociedad perpleja en la abundancia de información e imágenes que no forman un conjunto reconocible, defiendo la pertinencia de la mirada panorámica e interpretativa de la filosofía. Aquí un extracto de mi artículo “El drama de la identidad universitaria y el lugar de la filosofía en la enseñanza”, publicado en la revista IUS de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo.

La astronomía, la geografía, la química o la física escogen una parte del mundo y suprimen el resto. Son ciencias “particulares”. Pero el mundo no es una parte ni una suma de partes. Una enciclopedia no es sabiduría sino un desfile de especialidades. Al humano lo estudian la anatomía, la sociología, la historia. Pero no consistimos en algo anatómico, sociológico o histórico. El dolor es un hecho físico, psicológico y médico; pero ¿quién nos dirá qué es el dolor, …

Botero y Giacometti: conveniencia de las contraposiciones estéticas / Por: Víctor H. Palacios Cruz

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Una exposición dedicada a Alberto Giacometti (1901-1966) en el Museo del Prado (Madrid, abril-julio de 2019), en que sus esculturas alargadas contrastan o dialogan, en la mirada visitante, con los cuerpos exuberantes de las telas de Tiziano y Tintoretto, Las Meninas de Velásquez y los seres espiritualizados de El Greco. La propuesta es sugerente. Personalmente, vuelvo a un texto previo en que, considerando la plástica del escultor colombiano Fernando Botero –para muchos condescendiente y reiterativa–, jugaba a comparar dos tendencias contrarias en los imaginarios culturales, más allá de la sola estética.
Esculturas de Botero: carnalidad y volumen. No obesidad, sino rotundidad de la presencia y desproporción de la intensidad. Una humanidad que, contra las trampas de la fluidez digital, sigue siendo cuerpo, roce y gravidez. Sus personajes tienen el gozo que hay en la anchura de los anhelos. No padecen la inmovilidad de las formas cúbicas ni el cuchillo de sus aristas. Más bien rebosa en e…

Bailando al borde del precipicio: diez años de la muerte de Michael Jackson / Por: Víctor Hugo Palacios Cruz

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Este 25 de junio se cumple una década de la partida de un cantante, compositor, músico y bailarín legendario, cuya trayectoria, sin embargo, proyecta ese rayo en la oscuridad que ha sido a menudo el destino de artistas y creadores de un estrellato inseparable de una vida terrena contradictoria, ruin o desdichada.

1. El anhelo de la fama
Nada destaca más el sabernos vivos que atravesar un considerable peligro, o ser testigos de una muerte próxima o lejana. Dice un soneto de Shakespeare: “si el tiempo tumba pórticos de hierro / y ni la roca aguanta su embestida / […] / no salvará a mi amor sino un milagro: / que impreso en tinta negra brille tanto”. La memoria, el arte y la palabra son paliativos de la ausencia, fortines contra el paso de las horas y pértigas para franquear lo irreparable. Michael Jackson recreó la danza popular que la feliz agilidad de Fred Astaire y Gene Kelly, y las coreografías complejas de West Side Story (1961) y Grease (1977) llevaron a un espléndido Everest. Pero b…

“Solo soy un cinéfilo a tiempo completo”. Entrevista exclusiva a Ricardo Bedoya W., crítico de cine, investigador y conductor del programa de TV El placer de los ojos.

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Nos acercamos al oficio del crítico de cine, a la pasión por las películas más allá de la profesión, a la reflexión crítica sobre su difusión comercial en el Perú y a una comprensión de las transformaciones del “séptimo arte” en la era de las nuevas tecnologías.  Ricardo Bedoya es una de las miradas más documentadas y lúcidas sobre el placer de ver cine y, a la vez, una de las voces más rigurosas y cultivadas que pueden disfrutarse en el medio nacional.

¿Qué crees que te ha llevado a amar el cine?
Es difícil explicar el origen de las pasiones. Solo sé que tengo una vinculación muy intensa con el cine desde que era muy pequeño. Es más, no recuerdo ninguna época de mi vida que no esté marcada por una película o por un referente cinematográfico. Y eso se lo debo agradecer a mi padre. Tal vez lo más fácil, manido o reductor sería decir que el cine fue el refugio para un hijo único y retraído. Prefiero pensar que el cine me ofreció vivencias intensas o emociones muy primarias que he buscado a…